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Vida en equilibrio

Aguinaldo: En que sí y en que no gastar

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Muy felices andamos (o andan) los que ya recibieron el tan ansiado aguinaldo. Ese “colchoncito” de dinero que nos permite comprar los regalitos navideños, pagar las deudas acumuladas en el año, viajar y volver a endeudarnos a infinitos meses sin intereses. ¿Voy mal? o me regreso.

Apenas sabemos que ya “cayó” el depósito y nos lanzamos como tapón de sidra a las tiendas a comprar y gastar como si el mundo se fuera a acabar. ¿O me equivoco? Esa maravillosa sensación de estrenar, del olor a nuevo, de  las envolturas brillantes y por supuesto la sensación más placentera: el poder de estampar mi firma en un papelito y llevarme lo que uno tanto ansía.

Hasta aquí todo bien. Pasamos las festividades con la familia. Ponche, pavo, cenas, posadas, intercambios de regalos, brindis y buenos deseos para el año que se avecina. Todavía andamos comiendo recalentado cuando nos damos cuenta que enero ya llegó y con él un recordatorio poco amistoso de tooodas nuestras responsabilidades de adulto: predial, refrendos, colegiaturas, seguros, pagos a tarjetas y un sinfín de pendientes económicos que nos empiezan a asfixiar.

Antes de llegar a este tremendo escenario, vamos viendo en que sí y en que no gastar nuestros centavos. Estas son algunas recomendaciones de los expertos en finanzas personales que más me llamaron la atención:

No compres dólares

Mucha gente compra esta divisa como una forma de ahorro. Déjame decirte que por mucho vaya a la alza el dólar, el porcentaje de “ganancia” para tu bolsillo siempre será menor a la inflación y aumento de precios que vivimos estos días. Así que no, no es un ahorro y menos una forma de ganar dinero.

Viajar

Si eres de los que gustan salir de viaje para pasar las fiestas piénsalo dos veces: del 15 al 6 de enero (aproximadamente) son las fechas con mayor alza de precios en vuelos, hoteles y servicios en zonas turísticas. Ya ni hablemos de los destinos de playa. Dejemos que los extranjeros visiten nuestro país para que ellos hagan la derrama económica en nuestro país.

La mejor opción para viajar es que sí, aproveches tu aguinaldo pero para planear un viaje para el 2018. Así las tarifas serán menores y podrás ir pagando el viaje de tus sueños.

Invierte en México

Existen muchas herramientas sencillas  a las que puedes tener acceso en tu propio banco o cualquier institución financiera. Destina un porcentaje de tu aguinaldo al ahorro e inversión.

Las tandas, flores de loto y demás “sistemas” para ahorrar y/o ganar dinero no son una fuente confiable y por el contrario, ponen en riesgo tu patrimonio. Evítalas a toda costa.

Compra local, piensa global

Apoyemos a las pequeños empresarios de nuestra localidad! Créeme que habemos muchos que nos esforzamos todos los días para mantener un negocio o una empresa a flote. Yo sé que no todos los productos o servicios los encuentras en los negocios locales, pero si hay muchos comercios, restaurantes y servicios que puedes adquirir y apoyar la economía  de tu localidad. Por otra parte, con las últimas alzas del dólar, ya no hay mucho ahorro en compras de productos extranjeros.

Mi deseo es que todos disfrutemos al máximo estas fiestas y que el próximo año esté lleno de nuevas aventuras, experiencias y metas. Que el dinero no sea un obstáculo para que realices todo lo que deseas.

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Ser feliz NO es mi meta

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Así tal cual lo digo y lo confieso. La felicidad para mí no es una meta que tenga fijada en mi vida.

La vida es muy corta como para estar “preocupados” por alcanzar todos y cada uno de nuestros sueño y anhelos más preciados.  Es desgastante y a veces hasta angustiante estar cuestionándonos si somos felices o no y más en estos días en que la industria de la felicidad genera millones y millones de pesos y que “estandariza” el concepto de lo que debe ser la felicidad, el éxito y el bienestar.

A ver, vamos viendo esto por partes: si dejamos a un lado las pre concepciones que cargamos acerca de lo que debe ser, cómo deber ser y cuándo debe ser. Si quitamos las etiquetas y los juicios acera de lo que conocemos hasta el día de hoy. Si vemos las cosas desde una perspectiva diferente hacia nuestras propias existencias, si entablamos un diálogo interno para preguntarnos qué cosas nos hacen sentir mejor, les aseguro que encontraríamos el camino más sencillo y sin atajos para la plenitud de nuestro ser.

Las metas son objetivos que debemos plantearnos para alcanzar logros. La felicidad en cambio, estaría presente a lo largo de ese camino que nos hemos trazado andar y no como un logro más que necesitemos cumplir. La felicidad no es un estado de ánimo, tampoco un trofeo inalcanzable. La plenitud del ser brota de forma natural desde lo más profundo de la persona, desde la coherencia con la vivas y sobre todo, del goce natural que experimenta cualquiera  al  abrir los sentidos y el corazón hacia todo lo vivido.

El camino a la felicidad entonces se convierte en el camino por sí mismo, con sus desventuras y sus obstáculos;  con sus éxitos y fracasos; con las metas realizadas y los planes frustrados ; con la persona que eres y quien te acompaña en este viaje desde que naces hasta el día en que cierras tus ojos a la vida.

Así que no, NO es mi meta ser feliz, es mi día a día lo que va construyendo mi felicidad.

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Vida en equilibrio

Bienvenidos a era de la hipersensibilización

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El uso de las redes sociales en nuestras vidas nos permite tener acceso instantáneo  a un sinfín de eventos noticiosos y hechos que suceden en cualquier parte de este planeta. Además de ser testigos oculares también podemos expresar nuestra opinión ya sea a favor o en contra de quien esté generando la noticia.

Sin embargo, esta nueva modalidad en nuestras vidas socialmente digitales, la de no sólo observar un televisor, leer un periódico o escuchar el radio, sino de ser actores activos de lo que pasa a nuestro alrededor (física y digitalmente) nos ha llevado a romper con el paradigma de espectador, el que lee, escucha y calla. Hemos traspasado una frontera antes impensable de romper.

Al contrario de lo que muchos pudieran opinar yo soy creyente de que esta nueva era de la redes digitales resulta benéfica no sólo para estar al tanto de lo que sucede allá afuera, resulta mucho más interesante tener una herramienta para documentar, evidenciar y emitir opiniones acerca de temas que consideremos relevantes en nuestras vidas.

Sin embargo, como todo “nuevo poder” es indispensable responsabilizarnos y hacer un uso ético y civilizado. Aquí es donde sale a escena la hipersensibilización en el ánimo de las personas y sus comentarios, juicios, críticas y escarnio público. Cada vez es más frecuente (por no decir diario) toparnos con temas trending sobre alguna declaración formulada por un personaje famoso o popular seguido de una verdadera cacería de brujas digna de una escena de las Brujas de Salem.

Resulta peculiar pensar que por muchos años la sociedad buscaba la tolerancia y el respeto hacia temas delicados o controversiales, donde el objetivo era dejar de polarizar y llegar a un entendimiento entre distintos grupos sociales. Incluso ahora vamos navegando con la bandera de “soy tolerante, incluyente y respeto a los demás” ufanándonos de nuestro pensamiento abierto y moderno. Ajá.

Sólo es cuestión de ver por ahí un comentario o una tendencia de “los demás” para subirnos al tren de la crítica y hasta la violencia del lenguaje, total, detrás de mi pantalla estoy a salvo. Ya ni nos tomamos la molestia de indagar cuál fue el contexto o el origen de la noticia, simplemente  nos dejamos ir como hilo de media atascando las redes de comentarios poco afortunados y que sólo sacan a la luz nuestro YO más oscuro y frustrado.

Bienvenidos a la era de la HIPERSENSIBILIDAD donde condenamos, descalificamos e insultamos a diestra y siniestra. Donde cualquier tema se puede usar en contra no sólo de quien lo emite, también se usa para tergiversarlo y usarlo en contra de intereses que van más allá de lo obvio, pues muchas veces (se sorprenderían cuantas) hay intereses (económicos, políticos, sociales y hasta morales)  mucho más grandes que usan el enojo y el hartazgo de la gente para llevar agua a su molino.

Me quedo con la frase del filósofo, abogado y uno de las principales figuras de la Ilustración, Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida el derecho que tienes para expresarlo”

Tu opinión es válida y necesaria para estos tiempos, úsala con responsabilidad.

 

 

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¿Se puede escalar el Everest sin preparación? Nadir Dendoune dice que sí

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Practicar el alpinismo es sin duda una de las experiencias deportivas que conllevan  un esfuerzo físico y una preparación sumamente dura. Hay personas que dedican toda una vida a esta práctica y pocos son los que logran llegar hasta la cima del Everest, el punto más alto del planeta tierra.

Años de preparación física  y mental es lo que la mayoría de los que han logrado llegar a lo más alto necesitan para vencer los retos que se encuentran en una de las montañas que más vidas cobra año con año. Sin embargo, la historia de Nadir Dendoune vino a cambiar el paradigma totalmente.

“La montaña es un deporte de blancos, burgués. Quería ir a donde no me esperaban”.

El acto de rebeldía de Nadir se convirtió en una hazaña que lo convertiría en la primera persona  franco-argelino en escalar  los 8,848 metros del Everest y lo mejor, sin preparación previa.

Su familia emigró de Argelia en los años 50’s para finalmente establecerse en Saint-Denis, una región situada cerca de París y con una población de 100 mil habitantes. Nadie se imaginaría lo que un chico salido de un barrio de clase media podría lograr.

Antes de embarcarse en la aventura de la montaña, en la década de los noventa, Dendoune se lanzó a Australia en un viaje de 3 meses y 3 mil kilómetros en bicicleta. Seducido por el país, más tarde regresaría  a Syndey, conseguiría la ciudadanía australiana y viviría ahí hasta el 2001.

La motivación del francés, quien también conserva la nacionalidad argelina, fue enfrentar los prejuicios hacia las personas de origen musulmán. “Nosotros los árabes, nos destacamos en el mejor de los casos como futbolistas o raperos, en el peor de los casos como traficantes pero nunca como el bailarín estrella o el director de una película” expresó Nadir en entrevista con medios locales.

“No soy un ejemplo, sino una excepción” ha dicho el también periodista independiente, quien  admitió haber mentido en los cuestionarios previos para poder inscribirse en el grupo de alpinistas que lo acompañarían en la excursión. Se había trazado una meta y no dejaría que nada ni nadie lo alejaran de su objetivo. Consiguió patrocinios para poder cubrir los gastos y finalmente se embarcó en la aventura.

Allá arriba, no sólo se enfrentó a los obstáculos de la montaña, también enfrentó el racismo. “Por parte de los alpinistas, sentí un desprecio real. Y todo ese desprecio que sufrí en Francia volvió a mi rostro. Es la furia lo que me hizo llegar a la cima” afirma Nadir, quien finalmente hizo historia el 25 de mayo de 2008 al llegar al punto más alto que existe sobre  este planeta.

Después de haber estado en el  “techo del mundo”, el francés de origen argelino continuó con su carrera de periodista independiente y defensor de la causa palestina. En el 2013 fue arrestado en Irak, acusado de tomar fotografías en un lugar prohibido. Las redes sociales y el pueblo francés en general ejercieron presión para que lo dejaran libre.

Es autor de cuatro libros en los que se encuentra “Un Tocard en el Techo del Mundo”, escrito en 2010 y que ha servido como base para el guión de la película original de Netflix “El Ascenso”.

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