PanoramaAcadémico

¿Innovación o imperialismo lingüístico? Inglés, español, y otras lenguas en el Nuevo Modelo Educativo

Por Anna María D´Amore

Una de las grandes “innovaciones” anunciadas como elemento destacado del Nuevo Modelo Educativo presentado por la Secretaría de Educación Pública en marzo de 2017 es el impulso de la estrategia nacional para el fortalecimiento de la enseñanza del inglés en la educación obligatoria y normal. Este impulso se da como reconocimiento tanto de la importancia de enseñanza del inglés en México en la actualidad como de la problemática de la puesta en marcha de los distintos programas nacionales anteriores de inglés en educación básica, ésta ilustrada en las gráficas de las innovaciones, en las que podemos observar que el inglés se ha enseñado “de forma parcial e insuficiente” y “de manera precaria”.

Según el perfil de egreso descrito en los materiales difundidos por la SEP, al término de la educación media superior, todos los jóvenes serán capaces de comunicarse en inglés, pero no sólo podrán comunicarse, sino que lo harán “con fluidez y naturalidad”. Afortunadamente, el fortalecimiento del aprendizaje del inglés está contemplado en la “Ruta para la Implementación del Modelo Educativo”, con metas y acciones a corto, mediano, y largo plazo ya definidas y programadas a partir del 2016: se dará la contratación masiva de docentes de inglés certificados, se implementará la capacitación especializada, y se llevarán a cabo procesos de diseño curricular y de desarrollo de exámenes nacionales, entre otras acciones.

Mientras tanto, en la misma Ruta de Implementación, no se contempla con la misma urgencia la realización de acciones parecidas para el fortalecimiento de la lengua materna, como si este problema no fuera tan grave. El perfil de egreso del Nuevo Modelo contempla aspectos de comunicación en la lengua materna igualmente optimistas que aquellos propuestos para la comunicación en inglés. Se espera que el egresado del nivel preparatoria: “Se exprese y comunique correctamente, oralmente y por escrito, con confianza, eficacia y asertividad, tanto en español como en una lengua indígena, en caso de hablarla”. Así como se comunicará en inglés “con fluidez y naturalidad”, se expresará “con claridad en español, de forma oral y escrita”.

El Nuevo Modelo parece no tomar en cuenta en su Ruta de Implementación la realidad lingüística del país, donde, según los resultados de la más reciente evaluación PISA de la OCDE, el 42% de los estudiantes no logra alcanzar un nivel mínimo de competencias en lectura, el Nivel 2, esto es: “el nivel de competencia desde el cual los estudiantes comienzan a demostrar las habilidades lectoras que les permitirá participar efectivamente y productivamente en la sociedad moderna” (OCDE, 2015). Cabe señalar que esa cifra supera ampliamente el promedio de los países de la OCDE, donde el 20% de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo de competencias en lectura. En el otro extremo, mientras el 8.3% de los estudiantes en los países de la OCDE alcanza niveles de competencia de excelencia en lectura (Niveles 5 ó 6), únicamente el 0.3% de los estudiantes en México alcanza tales niveles de excelencia.

Desafortunadamente, para la lengua materna, ya sea esta el español o una lengua originaria mexicana, la información y propuestas contenidas en la Ruta de Implementación del Modelo Educativo son escasas y escuetas, limitándose prácticamente a la “actualización” de materiales. Lo afirmo sin afán de menospreciar los importantes esfuerzos que se han llevado a cabo como parte del programa de fomento a la lectura y la escritura “Leer para la Vida”, que desde el 2016 promueve la formación y desarrollo de habilidades lectoras en las escuelas normales y cuyos beneficios seguramente se apreciarán en el futuro. Mientras tanto, el “Plan lingüístico educativo para la atención a la diversidad” para las escuelas indígenas, incluido dentro del apartado de “Inclusión y equidad” – no como parte integral del planteamiento curricular dentro de la educación básica – entrará en etapa de diseño hasta el 2018.

A 500 años de la llegada de la lengua española, persiste el imperialismo lingüístico; pareciera que las prioridades educativas mexicanas siguen con miras hacia el exterior, a través de una lengua extranjera, en lugar de a través del manejo de la lengua materna, sea esta el español u otra lengua mexicana actual.

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