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Código Político: Elección extraordinaria

Por Juan Gómez (@juangomezac) 

Director General de Pórtico Online

No hubo sorpresas en el registro de candidatos a la elección extraordinaria en la capital del estado. Los mismos contendientes volvieron a postularse con dos ingredientes novedosos: el Partido del Trabajos se suma a la alianza PRD-PAN y se incorpora la candidata independiente Emilia Pesci Martínez, luego de deponer en los tribunales electorales federales la negativa legaloide que pretendía cerrarle el paso.

No hay sorpresas. Las mismas caras contenderán por la capital del estado, pero sin un invitado que decidió unilateralmente, autoritariamente, dirían algunos militantes de esa organización que ganó la presidencia municipal en el pasado proceso electoral ordinario del 5 de julio pasado.

El Movimiento de Renovación Nacional (Morena) no contiende, no registró candidata por orden de su líder máximo, Andrés Manuel López Obrador. El argumento: son los mismos ladrones que les robaron el triunfo. Así de simple.

Esta decisión causó una honda división al interior de este partido de reciente creación en Zacatecas, sobre todo en una expresión joven que no había profesado militancia alguna y en priistas que arribaron hace apenas algunos meses de la mano de la corrientemonrealista.

Son las mismas caras que contienden pero también las mismas traiciones políticas que en Zacatecas aparecieron en el pasado proceso electoral, de la mano de la dirigencia perredista a cargo de Arturo Ortiz Méndez.

En la alianza pasada que postuló a Rafael Flores Mendoza, Ortiz Méndez pretendió hasta el último momento de registro imponer al ahora expulsado priista, Pedro de León Mojarro. No lo logró.

Flores Mendoza se impuso por la vía legal y con la aprobación de los tribunales electorales estatales y federales, pero esa especie de “pecado político” no se lo perdonó la dirigencia nacional que ostentaba en ese momento Agustín Basave y menos aún el líder estatal perredista, Arturo Ortiz Méndez.

Hoy se vive la misma historia pero con candidata panista, ante ayuno de cuadros perredistas que puedan ofrecer una mejor oferta electoral a los capitalinos zacatecanos.

En un acto de desesperación el dirigente del perredé estatal inventó la “precandidatura” de la ex gobernadora Amalia García Medina. Lo filtró en algunos medios y después, en una entrevista radiofónica justificó que la dirigente nacional de su partido, Alejandra Barrales, contemplaba esa posibilidad. Falso.

Después de largas horas de esquivar la integración de la planilla contendiente y de esconderse, Ortiz Méndez no se presentó al registro de la candidata de la alianza que integra con el blanquiazul y el Partido del Trabajo, Guadalupe Medina Padilla. Argumentó un dolor en la garganta.

En el fondo lo que se pretendía era bloquear, inhibir la alianza con Acción Nacional para dejar el paso libre a la campaña priista.

La misma estrategia, los mismos “arreglos” y los mismos intereses. Nada cambió en el escenario de las traiciones electorales en Zacatecas.

Las condiciones en el PRI tampoco se han modificado del todo. Inició un proceso de selección de candidata pero la dirigencia se encontró con una realidad: atraviesan por una escasez de cuadros políticos con buena oferta electoral.

El actual dirigente estatal Roberto Luévano Ruiz no pudo cambiar de yegua a la mitad del río, pese a la negativa inicial de Judit Guerrero López para contender nuevamente, debido a que careció del apoyo de Miguel Alonso Reyes, quien le impuso a su hermana Lucía de candidata por el Primer Distrito Electoral local con cabecera en la capital. Ese acompañamiento contribuyó también a la derrota priista.

Su coordinadora de Campaña, la actual diputada federal Claudia Anaya Mota, tampoco hizo mucho para que se lograra el triunfo, de ahí que Judit Guerrero López, con todo y su larga trayectoria y formación política, sucumbiera al triunfo de Morena.

En el priismo de viejo cuño zacatecano se especula que se pretende cerrar la vía electoral a esta política zacatecana que representa a uno de los cuadros más completos del priismo local.

En medio de este ambiente adverso el dirigente estatal priista, Roberto Luévano Ruiz, tomó la decisión de llevar nuevamente a la contienda electoral extraordinaria a Guerrero López, en un escenario retador. Confía en la estructura y en la disciplina partidaria.

Este es el contexto en el que el gobernador Alejandro Tello Cristerna enfrenta este proceso electoral extraordinario, en el que se pone a prueba la viabilidad política de un partido que lo llevó al poder pero que enfrenta dos escenarios que le son plenamente adversos:

Una incipiente administración que carece de recursos económicos y que enfrenta serios problemas para pagar la nómina magisterial a la que se agrega una administración financiera en crisis en la Universidad Autónoma de Zacatecas, en donde se perfilan paros y movilizaciones por parte de su sindicato que iniciará una lucha por las reivindicaciones salariales y de prestaciones laborales.

Y por otro lado un electorado crítico al partido en el poder por sus malos gobiernos en la capital zacatecana, que le dio un voto de castigo hace unas cuantas semanas.

¿A dónde se irá ese electorado lastimado por la nulidad de la elección que impulsó el PRI?

El gobernador Tello ha dicho abiertamente que respetará el resultado de los comicios extraordinarios, y que no tendrá problema con admitir un triunfo de la oposición, lo que habla de un criterio demócrata y ciudadano.

Sin embargo la cercanía de la sucesión presidencial y la debilidad que registra la imagen priista y del presidente Enrique Peña Nieto, le obligan a defender con todo una de las pocas plazas que retuvo el Revolucionario Institucional en la elección de julio pasado, que podrían marcar el derrotero de la elección del 2018.

Si el gobernador Tello no logra el triunfo electoral en la capital del estado, tendría un escenario poco saludable política y financiero en el período de la transición presidencial.

Al tiempo.

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