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El reformismo en el PRI

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  • Nuevo pensamiento de EPN
  • Asume el tricolor riesgos por reformas
  • La apertura favorece a Miguel Alonso
 
Por Juan Gómez
 

El Partido Revolucionario Institucional entró en la ruta del reformismo estructural en el que abre sus puertas a las candidaturas ciudadanas, reduce sus órganos de dirección política y redime a quienes renunciaron a sus siglas para afiliarse y competir por otro partido antagónico.

No es nada menor.

El Revolucionario Institucional ha transitado del dogmatismo partidario al pragmatismo reformista, con la intención de mostrar un aperturismo en el que prevalezca la inclusión ciudadana.

El PRI transitó en la vida democrática nacional como un partido hegemónico, poseedor de la sustancia exclusiva para gobernar, para entender el país, para ganar las elecciones en un México en el que se apropió de la democracia, de sus reglas, de sus organismos conductuales, de los votos, de los candidatos, de los triunfos electorales.

Fuera del PRI no había candidato que pudiera competir. El llamado “aparato priista” era depredador y cooptador de las voluntades ciudadanas opositoras, o bien, perseguidor de los luchadores por la democracia. A veces represor.

Hoy la 21 Asamblea Nacional priísta decidió modificar sus documentos básicos en los que, por ejemplo, se restringía la participación en los procesos electorales a los miembros del gabinete, en especial, a los tecnócratas que carecían de trayectoria y militancia partidista.

El PRI ahora le abre la puerta para ser postulados a un puesto de elección popular a los ciudadanos en general, e incluso, a quienes hayan militado en otras organizaciones partidistas o bien, a los priistas que abandonaron sus filas para ser postulados por otros partidos políticos.

En cuanto a los métodos de selección de candidatos, además de la consulta a la base que ha sido uno de los instrumentos en la democracia interna partidaria, el Revolucionario Institucional admite la aplicación de encuestas como método de selección de candidatos a puestos de elección popular.

Al intervenir como el principal orador en la clausura de su 21 Asamblea Nacional, Enrique Peña Nieto afirmó que “El PRI ha iniciado una nueva era en la Presidencia de la República, el priísmo está de fiesta”, dijo entusiasmado ante más de cuatro mil delegados a dicho evento.

Peña Nieto fue más allá al afirmar que esta etapa que vive el país requiere un cambio de pensamiento de los priistas, quienes tendrán que ser más comprometidos desde la posición que representen.

También bajo la presidencia de Peña Nieto se han quitado los candados  que impuso el tricolor en el 2001 a sus documentos básicos, para que se evitaran reformas fiscales que proponían el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a alimentos y medicinas, así como la inversión privada en áreas estratégicas de Pemex.

Las reformas que fueron impulsadas por los gobiernos panistas hoy se ubican en la antesala priista, para que sean sometidas a la discusión, análisis y en su caso aprobación del congreso federal.

Los priístas están dispuestos a asumir los costos sociales y electorales de estas medidas, pero no son acciones que no hayan sido analizadas y calculadas por los nuevos estrategas y asesores de la Presidencia de la República, en donde esperan que su antiguo aliado, Acción Nacional, se adhiera a la causa.

El reformismo priista deberá traer esos aires renovadores a los comités estatales del interior del país, en donde hace mucha falta adaptarse a la nueva corriente de pensamiento que impulsa Peña Nieto.

En Zacatecas hay titubeos en la conducción del priismo zacatecano, el viejo esquema discursivo no ha sido adaptado a las nuevas formas de participación social, y tampoco han podido conectar con las propuestas de la dirigencia nacional a cargo de César Camacho.

La dirigencia estatal a cargo de Juan Carlos Lozano deberá adaptarse al nuevo pensamiento que propone el Presidente de la República, so pena de ser arrastrado por el reformismo que pretende una mayor inclusión ciudadana.

El aperturismos facilitará la incorporación de los cuadros del gobernador Miguel Alonso Reyes, quien tendrá que consensuarlos con los priístas de viejo cuño, hombres y mujeres que reclaman también una mayor participación en los procesos electorales y en la estructura de gobierno, tanto municipal como estatal.

Más allá de alianzas estratégicas electorales, el priismo alonsista tiene la oportunidad de conducir con mayor tranquilidad el actual proceso electoral que renovará las 58 ayuntamientos y el congreso estatal.

No hay obstáculos ni candados.

Todo dependerá de la oferta electoral, de la estrategia y de la estructura territorial que se ha construido para enfrentar este reto, frente a una oposición que se está fortaleciendo en una alianza electoral que puede darle resultados cuantitativos.

¿El nuevo PRI en Zacatecas dará los resultados que espera el Presidente Enrique Peña Nieto?

Por el momento, no hay nada seguro para nadie.

Aún no hay candidatos.

Pero la contienda interna ya empezó.

Al tiempo.

Soy Omar Reyes. Ingeniero y comunicador. Experto divulgador de las TIC's. Apasionado por la música y la ciencia. Sígueme en @PorticoOnline

Código Político

Código político: El triunfo de Morena en Zacatecas

Redacción

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Por Juan Gómez (@juangomezac)
Director general de Pórtico Online

El gobernador de Zacatecas Alejandro Tello Cristerna, quien arribará a su segundo informe de gobierno el 8 de septiembre, tendrá que hacer varios ajustes en su gabinete ante el nuevo escenario que se le presenta en el panorama nacional con Morena, en la geografía política zacatecana y en el congreso local.

Si el gobierno del estado hubiese estado en disputa electoral este año, el PRI habría perdido las elecciones por un margen no muy amplio, lo que debe ser tomado en cuenta en la prospectiva política del gobernador, quien de acuerdo al escenario actual, está en riesgo de entregar la administración a la oposición en el 2021.

De acuerdo a los resultados electorales habría que hacer un análisis matemático puesto que en las elecciones de 2016, la coalición “Zacatecas primero” que encabezaron el PRI, Verde y Panal en el estado, obtuvo la victoria con 259, 908 votos, el 38. 51% en tanto que David Monreal Ávila, postulado por Morena captó solo 189, 620 votos, el 28.10% en aquella no tan lejana ocasión.

En esta ocasión ninguno de los protagonistas electorales del 2016 disputaron una posición, pero fueron los responsables de la estrategia y conducción del proceso 2018 en el estado.

Veamos y contrastemos los resultados de las elecciones estatales 2018:

El Revolucionario Institucional recogió en estas elecciones 182,625 votos a su favor, en tanto que Morena logró 248,633. El tricolor, sin coaligarse, captó once mil sufragios menos que en 2016, mientras que Morena logró 59 mil votos más pero en coalición.

La votación actual también hay que contrastarla en el resultado electoral y la presencia en el congreso local, puesto que en las elecciones 2016 cuando Morena estaba impedido, por la ley electoral, formar coalición, solamente ganó uno de los 18 distritos electorales estatales, al triunfar Mónica Borrego Estrada en el primer distrito electoral, en tanto el tricolor que sí fue en coalición en aquellas elecciones, obtuvo 15 distritos en coalición con Nueva Alianza y el Verde. La coalición PRD-PAN solamente ganaría en dos distritos electorales.

En la integración de lo que será la LXIII legislatura zacatecana la composición es interesante, puesto que Morena no tendrá mayoría absoluta en el congreso debido a que solo 12 legisladores de 30 lo representarán. El PRI tendrá nueve diputados, Acción Nacional cuatro; PRD tres; el Verde uno y Nueva Alianza uno también.

Respecto a la derrama electoral los candidatos del PRI obtuvieron 189, 675 sufragios en tanto que los de Morena 203,647 votos. La diferencia entre uno y otro partido es de 13,972 votos. Acción Nacional captó 92,932 sufragios.

La participación ciudadana en las pasadas elecciones fue del 64.62 por ciento en el estado, la más alta de los últimos años en la historia de la democracia zacatecana, lo que contribuyó a fortalecer la percepción de que si los ciudadanos salen a votar el PRI pierde. Y así fue.

Sin embargo hay que tomar en cuenta que la percepción de gran derrota priista se dio por la pérdida de los municipios de Zacatecas, Guadalupe y Fresnillo, donde Morena obtuvo contundentes victorias electorales, pero en la elección municipal en general tampoco obtuvo mayoría, ya que solamente ganó en coalición con el PT en diez de 58 ayuntamientos, mientras el Revolucionario Institucional obtuvo 18 presidencias sin coalición.

En la elección municipal los candidatos priistas obtuvieron 196, 584 votos, en tanto que Morena (sin coalición) captó 185, 900 sufragios, una diferencia de 10, 684 votos, ámbito electoral en el que se tendrá que hacer un replanteamiento no solo de estrategias sino de los procesos internos en la designación de candidaturas.

En este contexto a la coalición Zacatecas al Frente no le fue tan mal en la elección municipal, puesto que triunfó en 19 ayuntamientos; Nueva Alianza en cinco; el Verde en cuatro; Partido del Trabajo en uno y Partido Paz para Desarrollar Zacatecas en uno también, aunque perdió el registro por no haber obtenido el 3% de votación estatal.

La victoria electoral de Morena se magnifica también por el amplio triunfo electoral federal. Ganó tres distritos de cuatro y las dos senadurías, lo que potencio el efectoTsunami que generó la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.

Empero en el 2021 si bien es cierto prevalecerá un gran riesgo para que el PRI refrende la gubernatura, hay que tomar en cuenta que en ese no tan lejano proceso electoral, López Obrador ya no será candidato y los alcaldes, diputados y senadores, además del gobernador Alejandro Tello, entrarán en una ruta de desgaste natural por ejercicio natural del poder

Aunado a lo anterior los partidos políticos deberán cuidar sus procesos internos de selección de candidatos, y lo más importante, sus gobernantes y representantes populares deberán dar resultados acordes a la expectativa ciudadana, combinado con un buen trabajo mediático y de comunicación directa con los gobernados.

Si bien es cierto que en política no hay nada escrito, la prospectiva desfavorable para el PRI en este momento, tiene condiciones para remontar la preferencia electoral debido a los números duros que obtuvo del proceso electoral 2018 que, como puede apreciarse, no son tan holgados.

Mientras tanto el gobernador Alejandro Tello Cristerna además cuidar su relación con el presidente en funciones a partir del 1 de diciembre, que como lo ha dicho será de respeto e institucional.

Tendrá que gobernar con un partido de oposición, Morena, y buscar los equilibrios que le permitan transitar a su administración sin confrontaciones y con buenos resultados para remontar el marcador.

¿Podrá lograrlo? ¿Hará los ajustes necesarios en su gabinete y en su gobierno?

Al tiempo.

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Código Político

Código Político: El agotamiento multipartidista

Redacción

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Por Juan Gómez (@juangomezac)
Director general de Pórtico Online

Los partidos políticos entrarán en una recta de transformación en los próximos meses luego de la consolidación y oficialización de las cifras de captación electoral, lo que significaría una suerte de desaparición de algunos y de transformación en la marginalidad de otros.

El resultado electoral que favoreció al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador, pegó en el centro de los partidos políticos que tendrán poco tiempo para iniciar la publicación de sus convocatorias para la renovación de sus dirigencias.

Sin embargo otros, luego de conocer la consolidación de los resultados electorales del domingo pasado, iniciarán los trámites administrativos y políticos de su desaparición del escenario electoral.

Una de las grandes sorpresas que pondría en riesgo la desaparición del Partido de la Revolución Democrática, fue su baja captación de votos en la elección presidencial.

El PRD nació el cinco de mayo de 1989 como una fusión de partidos y organizaciones sociales de izquierda como el Partido Mexicano Socialista de México (PMS); el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT); el Partido Socialista Unificado de México (PSUM); el Partido Popular Revolucionario (PPR); el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP); Unión de Izquierda Comunista (UIC); y una fracción que se desprendió del Partido Socialista Unificado de México (PST).

Todas estas expresiones político sociales se fusionaron con los ex dirigentes del PRI encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Enrique González Pedrero y otros, que se habían desprendido del sistema autoritario partidista en demanda de democratización en sus procesos de selección de candidatos, para conformar la corriente crítica priista.

Habría que recordar que en 1988 el Frente Democrático Nacional que encabezaba el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, había encabezado un gran movimiento nacional que logró aceptación electoral en las elecciones que fueron consideradas como un gran fraude que llevó a Carlos Salinas de Gortari a la presidencia.

El final del PRD empezó a escribirse cuando la corriente de los llamados “Chuchos” se apoderó de la dirigencia y empezaron las negociaciones con Luis Videgaray Verdad para firmar elPacto por México al lado del PRI y de Acción Nacional, para iniciar el proceso de aprobación en el congreso de las llamadas reformas estructurales.

Paralelamente Andrés Manuel López Obrador pondría los clavos al ataúd perredista al escindirse de este partido e iniciar una ruta de coalición con el Partido del Trabajo, lo que finalmente lo conduciría a la formación de Morena, su propio partido.

La historia y el recorrido de lucha electorales del PRD dieron un vuelco brusco que lo colocan en riesgo de perder su registro, al obtener 2.8 % de los votos nacionales, uno de los resultados más bajos de su historia.

Empero gracias a la captación electoral de 5.29% por diputaciones, logra salvar el registro. En la votación por senadurías obtuvo 5.3% de las preferencias electorales equivalente a dos millones de votos.

El partido Nueva Alianza (Panal) obtuvo una votación muy baja en la elección presidencial con solo el 1.8% y el Partido Encuentro Social (PES) 2.68 por ciento, lo que los coloca en la posibilidad de perder el registro.

El Partido Verde Ecologista de México captó 1.77% y Movimiento Ciudadano 1.76% en la elección presidencial, lo que los coloca también en la posibilidad de la pérdida del registro, de acuerdo al artículo 94 de la Ley General de Partidos.

El Partido Verde Ecologista de México es también uno de los partidos más afectados por la baja captación electoral presidencial, lo que coloca a su actual dirigente, el zacatecano Carlos Puente Salas, en una de las derrotas electorales más estrepitosas, lo que le acarreará un costo político en sus intenciones de contender por la gubernatura en su natal Zacatecas.

Fundado en 1986, en el año 2000 el Verde negoció políticamente con Acción Nacional para formar la denominada Alianza por el Cambio que llevó a la presidencia a Vicente Fox Quezada, pero en el 2003 inició sus alianzas con el Revolucionario Institucional, la cual atraviesa por su peor momento, pero ya se observan algunos coqueteos con Morena, en especial del grupo Salinas.

Las elecciones presidenciales del 2018 en las que Morena arrasó electoralmente a sus adversarios traerá una serie de reacomodos en las dirigencias de los partidos, hoy divididos como es el caso de Acción Nacional y el Sol Azteca.

En el PAN Ricardo Anaya logró uno de los cismas políticos más importantes en la historia de la designación de un candidato presidencial. La lucha por el control en la dirigencia panista ya empezó entre las distintas corrientes albizules.

Mientras tanto el PRD se ubica entre la extinción y la marginalidad política, puesto que la mazorca se irá desgranando progresivamente, ya que los viejos fundadores y los advenedizos se irán formando para incorporarse a Morena, quien captará a toda esa expresión de una izquierda cada vez más desdibujada por una búsqueda del poder que antepone los principios y la dignidad política.

El escenario que hoy se vive es parte del agotamiento del multipartidismo mexicano.

Al tiempo.

 

 

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Código Político

Código Político: ¿Cómo llamar a estas elecciones?

Redacción

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Por Juan Gómez
Director general de Pórtico Online

Precedidas por un escenario preocupante debido a los altos índices de violencia en el país y por una ola de asesinatos políticos, las elecciones presidenciales serán recordadas por varios motivos, pero sobre todo, por la gran expectativa que generaron entre la población y en las redes sociales, que jugaron un papel preponderante.

Algo similar sucedió en el año 2000 cuando la población mexicana generó una gran expectativa, por el cambio que demandó para que el PRI saliera de Los Pinos y terminara esa hegemonía que para muchos fue considerada como una dictadura de partido.

Vicente Fox logró capitalizar esos vientos de cambio en la democracia, que apareció como un ventarrón en las urnas que logró la alternancia en la presidencia de la república, aunque después, al paso de los años, volcó en una gran decepción interminable.

En este proceso electoral las redes sociales jugaron un papel predominante y aparecieron los recursos tecnológicos que fueron puestos al servicio de las estrategias de los contendientes, para orientar el voto o para confundir al electorado.

La aparición de Verificado, en el que participaron varias empresas de comunicación, inhibió en cierta forma la proliferación de noticias falsas en las redes sociales, pero además fue un recurso para evidenciar la veracidad de algunas de las respuestas de los candidatos presidenciales durante los tres debates que organizó el Instituto Nacional Electoral (INE).

Algo que también se observó fue la retransmisión que hizo la televisión abierta de las noticias o memes que estimaron de mayor impacto o interesantes, lo que sin duda fortaleció la influencia de las redes sociales.

De hecho muchos candidatos utilizaron la producción de videos en redes sociales para promover sus campañas, los cuales alcanzaron miles algunos y millones otros, de vistas o reproducciones, lo que constituyó un instrumento eficaz cuando fue bien utilizado, lo que debe ser analizado con calma.

Algunos videos fueron didácticos para explicar algunas informaciones o denuncias en contra, en tanto que otros fueron producidos para posicionar a candidatos. Algunos fueron hechos por empresas profesionales y otros de forma casera, con una pobre producción y falta de ingenio.

En este contexto hubo dos redes sociales que jugaron un papel distinto desde el punto de vista informativo: Instagram y WhatsApp, fueron los nuevos instrumentos que jugaron un rol importante desde el punto de vista de la segmentación de los mensajes, puesto que la primera estuvo enfocada más hacia los jóvenes y la segunda hacia la población madura, aunque también los jóvenes la utilizaron para comunicar mensajes o comentarios.

El caso de WhatsApp es muy interesante porque es una red social personalizada, en la que la creación de grupos genera una sinergia directa y mayor penetración de sus mensajes que se emiten y por lo tanto, las informaciones registran una gran credibilidad y penetración.

 ¿Qué aprendimos de esta elección?

Esta pregunta me la hizo un querido amigo periodistas y la verdad me hizo reflexionar un poco más allá de las tendencias electorales, de las encuestas tan manipuladas, de las cúpulas partidistas metalizadas y pragmáticas; más allá de las tecnologías y de las redes sociales, porque es donde debemos centrar nuestra reflexión.

Ignoro qué aprendizaje le dejó esta elección a quien pudiera leer estas líneas, pero a mi me dejó una profunda preocupación: los mexicanos votamos con los sentidos pero no con la razón.

En esta ocasión muchos coincidimos, los mexicanos estamos enojados con el partido que gobierna en la actualidad por todo lo que ya se ha dicho y publicado, por la corrupción, la insultante y lastimosa impunidad, la ineficacia, etcétera y por eso, se vota en contra del PRI y de su candidato.

Pero los mexicanos, está claro hasta este momento, votan con los sentidos, con las emociones y no con la razón. El voto razonado no existe en esta elección presidencial, lo que sin duda acarreará costos en diversos ámbitos de la política, de la administración y de la res pública.

Tampoco vota de manera informada o crítica, sino por simpatías, antipatías, gustos; afectos o miedo. Son emociones, sensaciones, pero no vota por la razón o la información a la que tiene acceso.

Con eso me quedo, a final de cuentas también lo mío es emocional, porque lamento que no podamos crecer como sociedad. Mientras sigamos votando de esta manera, seguirán apareciendo los redentores, los guapos y las bonitas, pero no los hombres de Estado capaces de conducir al gobierno, sea federal o estatal, hacia mejores niveles.

Seguiremos perdonando y odiando, pero no avanzado.

Con eso me quedo.

¿Cómo llamarle a estas elecciones?

Yo les llamaría las elecciones de la rabia.

Al tiempo.

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