Opinión

Código Político

Los Partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, Nueva Alianza y Movimiento Ciudadano principalmente, presentan serias fracturas internas que se han visto reflejadas durante el proceso electoral que está prácticamente a ocho días de concluir, para dar paso a tres días de reflexión ciudadana para decidir el voto el domingo 1 de julio.
El partido en el gobierno es el más dividido y confrontado hasta el momento, puesto que la dirección estatal no ha sabido conciliar con los priistas de viejo cuño y menos aún, tender puentes de comunicación con la fracción parlamentaria en la LX legislatura.
Son dos escenarios pero una sola división.
En lo electoral se desplazó a los priistas de viejo cuño.
Por ejemplo, La única candidata químicamente pura y de una sólida trayectoria, es Judit Magdalena Guerrero López y en segundo término, Julio César Flemate. El resto de los candidatos no han tenido militancia en el tricolor.
Pero además la dirigencia priista a cargo de Juan Carlos Lozano Martínez rechazó a Víctor Roberto Infante, quien había sido designado por el comité nacional para coordinar la campaña de Enrique Peña Nieto en Zacatecas.
Otro rechazado del comité estatal es Carlos Puente Salas. El último desplante fue omitirlo de la lista de candidatos firmantes en los compromisos sociales del candidato presidencial priista.
Y en el congreso, el único interlocutor es el legislador del Partido Verde, Gerardo Ramírez. El resto de los diputados de la fracción priista no son tomados en cuenta.
En Acción Nacional la designación del diputado federal Luis Enrique Mercado, en la coordinación de la campaña de Josefina Vázquez Mota en Zacatecas, evidenció el desplazamiento del grupo de la “Sagrada Familia” que ha detentado el control panista en los últimos 30 años en el estado.
El gran ausente durante la gira proselitista de la candidata blanquiazul fue, sin duda, el senador José Isabel Trejo Reyes, quien apoyó a Ernesto Cordero en la elección interna.
Luis Enrique Mercado Sánchez ha resentido el vacío generado por el grupo panista desplazado, pues no ha logrado consolidar la candidatura de Josefina Vázquez Mota en el electorado.
En el Partido Nueva Alianza la situación es kafkiana. La presidenta del Comité Estatal María Elena Nava era la coordinadora de asesores del director del ISSSTEZAC, Artemio Ultreras, antes de presidir el partido de Elba Esther Gordillo en Zacatecas.
O sea, está con Dios y con el Diablo.
Y en el congreso, de dos diputados de la fracción que quedaban, ya solo les queda uno, puesto Ramiro Rosales está prácticamente fuera del partido, luego de impulsar que se audite a la dirigencia de Pedro Padilla para fincarle responsabilidades por presuntos desvíos financieros en la administración de la Sección 34 del SNTE.
Como se recordará el diputado Jorge Álvarez Máynez era integrante de la fracción parlamentaria de Nueva Alianza, pero una vez que se negoció con el PRI se fue a la fracción del tricolor y de ahí hasta el comité estatal.
El resto de los partidos se han ido fragmentando paulatinamente y hay botones de muestra: en el Partido del Trabajo el primero en abandonar la fracción parlamentaria por conflicto de intereses fue el diputado Gustavo Muñoz Mena, quien en la actualidad se integró al Partido Verde Ecologista de México, pero ahí tampoco hace química.
El segundo en abandonar la fracción  parlamentaria petista fue Benjamín Medrano, actual integrante de la bancada priista.
En movimiento Ciudadano había dos integrantes de la fracción parlamentaria, pero Alfredo Barajas Romo, decidió romper con su compañera de bancada María de la Luz Domínguez e irse a la bancada priista.
La otra izquierda en Zacatecas, la agrupada en la estrategia electoral, hace un esfuerzo por mantenerse unida. Casi lo logra. Aún están frescos muchos rencores y diferencias, pero ven el futuro inmediato la posibilidad de la coyuntura electoral para llegar al poder.
Pero si se pierde la elección presidencial estallará la crisis interna por una razón muy sencilla: carecen de liderazgos locales fuertes que aglutinen a las distintas expresiones, sobre todo en el Partido de la Revolución Democrática.
El otro factor es el poder. No quieren estar fuera del presupuesto.
Las convicciones ideológicas y los ideales políticos desaparecieron de los principios.
Ya no existen.
Impera el pragmatismo que anida en la frontera del cinismo y la desvergüenza.
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